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Cómo el tenis argentino está encontrando a las estrellas del mañana – Buenos Aires Herald

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Durante décadas, el tenis argentino tuvo una regla no escrita para identificar a los jugadores jóvenes prometedores: cuanto antes ganaran títulos, mayores eran las expectativas para su futuro. Ganar en las categorías infantil y junior era la principal señal de que un jugador podía llegar lejos.

Ese modelo, sin embargo, está siendo reevaluado.

La Asociación Argentina de Tenis (AAT) intenta ahora cambiar su panorama. La idea no es centrarse en quién está ganando hoy sino en qué tipo de jugador podrían convertirse dentro de cinco, ocho o diez años.

Esta nueva perspectiva es uno de los objetivos del Departamento Técnico Argentino (DeTA), lanzado por la AAT este año. El programa tiene como objetivo apoyar el desarrollo de los jugadores desde una edad temprana y evaluar factores que van mucho más allá del resultado de un partido o torneo.

el programa

Uno de los primeros eventos del programa tuvo lugar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) de Buenos Aires, donde 16 niños y niñas menores de 10 y menores de 12 de primer año participaron en un campamento nacional de transición.

Llegaron desde ocho provincias y la ciudad de Buenos Aires, mostrando una de las prioridades del programa: llevar la exploración y el desarrollo de talentos fuera de los puntos más importantes del tenis del país.

El programa también pretende cambiar viejos hábitos.

Entre los 9 y los 11 años, las diferencias físicas y de desarrollo pueden tener una influencia decisiva en los resultados. Los niños que se desarrollan antes dominan las competiciones juveniles, pero es posible que no tengan las mejores herramientas para competir al más alto nivel.

Por el contrario, los jugadores que tienen dificultades podrían estar desarrollando las habilidades que los harán brillar años después.

Por eso el nuevo enfoque pretende romper la correlación entre el éxito inmediato y el potencial a largo plazo. La idea central es que el talento no es un fenómeno espontáneo, ni algo que pueda medirse únicamente por victorias, sino un proceso que requiere tiempo, apoyo continuo y trabajo interdisciplinario.

En el campamento de entrenamiento, los chicos participaron en entrenamientos técnicos y tácticos, evaluaciones físicas, valoraciones biomecánicas y antropométricas, pruebas de rendimiento y talleres de nutrición, psicología del deporte y planificación del entrenamiento.

Gonzalo Pressón, uno de los coordinadores del DeTA, explicó que es un proyecto de largo plazo que comienza desde la base.

“La idea es comenzar a monitorear a los deportistas desde edades tempranas y trabajar todos los aspectos de su desarrollo: táctica, técnica, acondicionamiento físico, habilidades psicológicas, biomecánica y antropometría”, dijo.

Apoyar, no seleccionar

Una de las diferencias clave en el nuevo modelo es el uso de datos para rastrear cómo se desarrolla cada jugador a lo largo del tiempo.

Las evaluaciones físicas y antropométricas no pretenden determinar quién es el mejor en un momento dado sino más bien construir un registro que ayude a la AAT a comprender cómo se están desarrollando y cómo ese crecimiento puede influir en el desempeño.

Javier Gil Herrera, entrenador de fuerza y ​​acondicionamiento del departamento técnico de la AAT, explicó que comparar jugadores con generaciones anteriores les permite “seguir objetivamente el crecimiento de cada jugador a medida que se desarrolla”.

El programa también incorpora un aspecto que durante mucho tiempo ha estado eclipsado por la técnica y el acondicionamiento físico: las habilidades psicológicas.

Los niños trabajan los pensamientos que surgen durante los juegos, cómo gestionar sus emociones y las herramientas que pueden ayudarles a tomar mejores decisiones en el campo.

Fiorella Perna, psicóloga del departamento técnico, dijo que es importante que los jugadores jóvenes puedan identificar qué pensamientos tienen durante los partidos, cuáles les ayudan a desempeñarse mejor y cuáles se convierten en obstáculos.

“Si incorporan estas herramientas desde una edad temprana, podrán convertirse en atletas mucho más autosuficientes en el futuro”, añadió Perna.

Pocos jugadores entienden tan bien como Carlos Berlocq la motivación, otro aspecto central de la competición. El ex No. 37 del mundo hizo de su determinación y actitud de nunca decir nunca la marca registrada de su carrera.

Ahora, como entrenador, enfatizó la importancia de garantizar que las experiencias de un jugador joven no se centren únicamente en competir y ganar.

“Lo más importante es que los niños se mantengan motivados. Estas experiencias les enseñan hábitos, responsabilidad, trabajo en equipo e independencia. Estas son lecciones que se aplican tanto al tenis como a la vida”, dijo.