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EXCLUSIVA: Emmanuel Gigliotti sobre Boca, rechazando a River Plate y su paso por México | Flashscore.com

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Junto a César Luis Merlo, Flashscore se sentó con Emmanuel Gigliotti, exdelantero de Boca Juniors, Independiente y Nacional de Montevideo, entre otros, para hablar de temas como el penal fallado por el que fue recordado, su dicho no a River Plate, su carrera, el fútbol mexicano y hasta el mundo del periodismo.

Al abrirse para hablar sobre algunos de los momentos más difíciles de su carrera futbolística, Gigliotti recuerda los cientos de mensajes de odio y el sentimiento de culpa que lo persiguió durante años después de fallar un penal en un Superclásico de la Copa Sudamericana.

¿Siempre quisiste ser futbolista?

“Cuando era niño soñaba con el fútbol, ​​pero luego vi que no era muy realista. Jugué en Madrid y vi que mis compañeros tenían otros trabajos: panadero, librero, etc. Para ellos era más un hobby. También pensé que para mí no sucedería. Pero trabajé mucho. Mi papá fue clave: siguió impulsándome, siempre fomentando el esfuerzo y el sacrificio”.

¿Cómo te descubrió tu primer agente?

“Se llamaba Citterpilo, trabajaba para Jorge. Marqué muchos goles en Madrid en seis meses, y el entrenador (Tano Illuni) tenía contactos con él. Fue entonces cuando fiché. Me empezaron a llevar a un gimnasio, entrenaba con Ricky Álvarez y otros que ya estaban en primera división. Eso cambió mi perspectiva”.

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Las últimas ocho temporadas de GigliottiPuntuación flash

¿Cuándo supiste que podías vivir del fútbol?

“Cuando firmé esa primera representación. Hasta entonces, el fútbol era más un hobby. Ahorré mi primer sueldo y después de algunos cheques de sueldo, me compré mi primer coche”.

¿Cambiarías algo de tu carrera?

“No, fue increíble. Pero a mi yo de 20 años le diría que trabajara mucho más en los detalles, como los tiros libres. También hubiera ayudado tener la información que tienen los chicos de hoy: saben incluso cuántos gramos deben comer. Eso antes no existía. Yo entrenaba dos o tres veces por semana en las divisiones inferiores, mientras que hoy los juveniles de Boca o River entrenan como profesionales”.

¿Cuál fue el momento que más disfrutaste?

“Disfruté casi toda mi carrera, sobre todo a medida que crecí. Disfruté mucho mi etapa en Boca, en San Lorenzo también (a pesar de los momentos difíciles) y en Independiente cuando el equipo jugaba bien. Generalmente, a medida que uno se hace mayor, disfruta de todo: no solo pisar la cancha, sino también ver a la afición en las gradas”.

¿Te dolió cómo te fuiste de Independiente?

“La decisión fue mía. Vi que iba a tener menos minutos de los que quería. Holan y yo teníamos puntos de vista diferentes en ese momento. Pero luego la relación se restableció, sobre todo cuando mi padre falleció y él me apoyó. Reconstruimos nuestro vínculo”.

Ese penalti fallado y sus consecuencias

¿Cuál fue el momento más duro de tu carrera?

“Cuando salí de Boca no fue como quería. Cuando salí de Nacional tampoco fue como quería”.

¿Por qué fue tan difícil salir de Boca?

“Porque en Boca me culparon por perder un partido. Fue la serie contra River en la Sudamericana. Pegué un penal al poste y después de esa eliminación toda la culpa la echaron yo. Era más fácil culpar a alguien por perder que admitir que el equipo no había estado a la altura”.

¿Y usted se sintió responsable?

“No. Porque si hubiera entrado ese penal, hubiésemos estado en la final. Pero le di al palo. Es un partido de fútbol, ​​estas cosas pasan. Pero en Boca, con toda la presión, buscaron un chivo expiatorio. Como decía Maradona, hicieron parecer que un partido se pierde por una sola acción. Y eso no es cierto. El fútbol es mucho más que eso”.

¿Cuánto tiempo te siguió eso en tu carrera?

“Al principio, claro, me molestó. Recibí cientos de mensajes de todo tipo. Un periodista filtró mi número de teléfono y tuve que cambiarlo. Nunca supe quién era. Pero con el tiempo aprendí a vivir con eso. Muchos de nosotros somos recordados más por dos semanas malas que por toda una carrera de goles. Si hubiera ayudado a Boca a ganar el título, tal vez hubiera pasado desapercibido. Pero eso es lo que recibí, y bailo con esa melodía”.

¿Y la gente te lo mencionó en la calle?

“No, nunca nadie me dijo nada directamente. Cuando hay varias personas juntas, alguien puede gritar algo, pero nunca cuando está solo. Una vez, en un club de Santa Fe, se me acercó un borracho, pero fue más por diversión que otra cosa. Menos mal que pasó en China y no en Argentina, porque hubiera sido un escándalo”.

¿Y por qué fue difícil salir de Nacional?

“Por primera vez, tuve una lesión simple que tardó mucho más de lo normal en sanar. Nunca me recuperé por completo. Eso significó que no tuve minutos en mis últimos seis meses. Nunca me hubiera ido así. Aún así, la gente de Nacional me ama y yo los amo. Mi esposa es más fanática de Nacional que cualquier otro equipo; odia a Peñarol”.

¿Cómo es Luis Suárez en el día a día?

“Fenomenal. Uno pensaría que un tipo con cuatro tazas sería arrogante, pero para nada. Él hacía asados ​​para los extranjeros en México, cocinaba con leña, y su esposa Sofía lavaba los platos. Era muy humilde. La pasamos muy bien.”

¿En qué club fue más difícil jugar?

“En Argentina, Independiente. En el extranjero, Nacional y León. En San Lorenzo viví una época muy dura: había problemas salariales, muchos jugadores jóvenes no podían pagar el alquiler. Los mayores ayudaban a los más jóvenes. Eso también me pasó en Colón, donde estuve varios meses sin cobrar”.

¿Tienes una camiseta que atesoras?

“La más especial es una de Roberto Ayala, del Parma, cuando la liga italiana era la mejor del mundo. Roberto es una persona excepcional. También tengo algunas camisetas mías, pero están guardadas en maletas. Mi mujer hizo algunos marcos, pero están escondidos en el armario”.

¿A qué compañero de equipo extrañas más?

“Extraño el día a día del fútbol, ​​no el juego en sí. Los rituales, las tonterías con los compañeros. Una vez me enojé con el Chino Recoba porque me dejó plantado y llegué 40 minutos tarde al entrenamiento. El entrenador solo se reía”.

Cuéntame tu experiencia en China.

“Fue fantástico, aunque en ese momento extrañaba a mi familia. Yo venía de Boca, donde salías en todos los canales de televisión, y en China nadie sabía quién eras. China está mil años por delante tecnológicamente: edificios con luces de colores, todo conectado. Pero también tenían costumbres extrañas: los bebés usaban pantalones abiertos porque los pañales eran caros.

“Comía cosas exóticas: tortuga, serpiente, araña. La tortuga sabía a carne normal, pero la piel era asquerosa, como la baba de una piscina sucia para niños. No volvería a vivir allí, pero volvería de vacaciones”.

¿Eres hincha de algún club?

“Ahora no. De chico era hincha de Boca, iba al estadio y era socio. Me escapaba con un primo porque a mis padres no les gustaba. Mi abuela era fanática: cuando falleció, encontramos un trozo de pared de la antigua Bombonera. Cuando jugué en Boca, volví a pedir mi carné de socio”.

Uno de los últimos goles de Emmanuel Gigliotti
Uno de los últimos goles de Emmanuel GigliottiKARIN POZO/ PHOTOSPORT / Photosport vía AFP

El interés de River Plate

Se dice que River Plate intentó ficharte en algún momento. ¿Es eso cierto?

“Sí, es verdad. Tuve la oportunidad de ir a River. Pero fue en un momento particular: River venía de descender a la B Nacional. Era un club en una situación muy complicada, con mucha presión y con un plantel armado para ganar la B y volver a la Primera División”.

¿Y por qué no quisiste ir?

“En ese momento River estaba en la B. No era el River que conocemos hoy. Era un proyecto incierto. Si River hubiera estado en la Primera División, tal vez hubiera pensado diferente. Pero en ese momento, desde el punto de vista deportivo, no era la mejor opción para mí. Venía de una buena etapa en las inferiores y tenía otras oportunidades que me parecían más sólidas”.

¿El hecho de ser hincha de Boca influyó en su decisión?

“No, para nada. Cuando juegas al fútbol eres 100% profesional. No hay sentimientos de la afición que te frenan. Nunca entré a un club pensando en los colores. Mi decisión siempre fue por el fútbol. Si River hubiera estado en Primera División y me hubiera llamado, lo habría considerado como cualquier otra oferta. Pero en ese momento, no era el momento”.

¿Te arrepientes de no haber ido?

“No. Tomé la decisión que pensé que era acertada en ese momento. Después, después de jugar en otros clubes y sentirme vinculado a algunas camisetas, por respeto a esos clubes y a sus hinchas, tampoco hubiera tomado una decisión diferente. Pero no fue porque fuera hincha de Boca. Fue una decisión deportiva y contextual”.

futbol en mexico

¿Qué opinas del fútbol mexicano en comparación con el fútbol argentino?

“El fútbol mexicano se trata más de entretenimiento, intentan jugar más. El fútbol argentino es más una batalla y una pelea. Los playoffs mexicanos son emocionantes, pero un solo partido eliminatorio puede ser injusto. En Argentina, hay muchos partidos y el calendario está muy lleno”.

¿Quién es más exigente, el aficionado argentino o el mexicano?

“Los aficionados argentinos son más apasionados y duros. Los aficionados mexicanos lo disfrutan, pero aquí los aficionados pueden ser duros. A veces se enfadan si saludas a un rival, como si no pudieras tener amigos en otros clubes. En México, la gente está más relajada”.

¿Un equipo mexicano podría ganar hoy la Libertadores?

“Hoy es muy difícil porque los brasileños dominan: tienen el presupuesto, plantillas de 50 jugadores, jugadores de la selección nacional. Un equipo argentino tardará en ganarlo. Los brasileños lo quieren y tienen todo para ganarlo”.

¿Hay más presión en un gran club argentino o en un gran club mexicano?

“En Argentina, 100%. Los aficionados argentinos creen que su equipo tiene que ganar siempre, sin importar la realidad”.

¿Los jugadores mexicanos tienen menos hambre que los argentinos?

“Tienen hambre, son profesionales, pero los argentinos tenemos mucho más. Está en su ADN. Aunque eso va cambiando con el tiempo”.

Y los medios, ¿cómo están?

“Los medios mexicanos son más sensacionalistas y divertidos. En Argentina tienes de todo: periodistas serios y cada vez más streaming con gente diciendo tonterías sin ningún sentido”.

¿Qué es lo que más te molesta del periodismo?

“Preguntas estúpidas. Deberían sacarles una tarjeta roja y no permitirles asistir a 10 ruedas de prensa. Siempre buscan el sensacionalismo en lugar de centrarse en detalles futbolísticos. Creo que se puede hacer periodismo sin eso”.

preguntas rapidas

¿El VAR arruinó el fútbol?

“No, la gente que lo usa lo hizo”.

¿La camiseta de Boca pesa más?

“Sí, es pesado. Lo compararía con un elefante o conmigo mismo (risas)”.

¿La Bombonera vence?

“La Bombonera late”.

¿Qué defensor se puso más físico contigo?

“Chiqui Pérez. Una vez me dio un codazo y me partió la ceja”.

¿Qué entrenador sacó lo mejor de ti?

“Ariel Holan.”

¿Alguna vez te pasó que un entrenador no sabía tu nombre?

“Dos veces. Una vez en Italia, cuando entré en un club que acababa de ascender del C al B, el entrenador no me conocía. Otra vez en Nacional, el entrenador me preguntó si era Emanuel o Manuel. Tenía 25 jugadores y no sabía mi nombre”.

¿Qué consejo le darías a un niño que empieza?

“Trabaja duro, céntrate en los detalles, aprovecha toda la información disponible hoy. Y no te rindas, porque el camino es muy duro”.

Para terminar, ¿cómo te gustaría que te recordaran?

“Como alguien que trabajó duro para lograrlo, que disfrutó de cada club en el que jugó y que siempre lo dio todo por la camiseta que vistió. Eso es lo que importa”.