La incertidumbre sobre cómo la inteligencia artificial generativa (GenAI) podría afectar el mercado laboral es una preocupación compartida por la mayoría de los países.
Argentina no es una excepción. De hecho, hay motivos para esta preocupación.
Según un estudio reciente del Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), es el país latinoamericano con mayor nivel de exposición ocupacional a GenAI.
CESBA es un organismo público no gubernamental que redacta leyes, informes técnicos y recomendaciones para los poderes ejecutivo y legislativo de la ciudad.
Con base en datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), encontraron que en una escala de 0 a 1, el país tiene un nivel de exposición de 0,292.
A modo de comparación, Chile tiene 0,279, seguido de Brasil (0,276) y México (0,261). En América, sólo lo superan Canadá (0,322) y Estados Unidos (0,332).
El presidente del CESBA, Manuel Socias, dijo al Heraldo que esto se debe a que Argentina es el país con la tasa de urbanización más alta de América Latina: el 97% de su población vive actualmente en ciudades.
Esto significa que la mayor parte de su empleo es urbano, con la mayoría (78%) de los empleos ubicados en el sector de servicios, la rama económica más susceptible al impacto de GenAI.
Y no hay ninguna región en Argentina donde la exposición sea mayor que en la Ciudad de Buenos Aires.
Buenos Aires a la vanguardia
El foco principal del estudio CESBA, denominado Índice de Exposición Ocupacional a GenAI, es el impacto de GenAI en la Ciudad de Buenos Aires. Según los autores, se trata de un estudio pionero a escala mundial, ya que ninguna otra ciudad ha realizado un análisis de este tipo.
Los datos revelan que el nivel de exposición de Buenos Aires es de 0,353, muy por encima del promedio nacional. La comparación más cercana es Singapur, una ciudad-estado, que tiene un nivel de exposición de 0,366.
“Si lo comparáramos con Nueva York o Londres, [the city] probablemente ocuparía un lugar más bajo”, reconoció Socias.
El alto nivel de exposición de Buenos Aires está ligado a dos factores principales. La primera es que el empleo se concentra en el sector servicios (88% del total), distribuido en el comercio minorista, la atención sanitaria, la educación, las finanzas y la administración pública, así como en los campos profesionales y técnicos.
El segundo se debe al alto nivel educativo de la ciudad.
“Esto es importante porque la IA generativa es particularmente buena en tareas que durante años requirieron una educación universitaria, como escribir, sintetizar, analizar o programar”, explica el informe.
Transformación en el sector servicios
Entre las empresas de servicios, uno de los sectores donde la adopción es más rápida es el de software y TI.
Según una encuesta nacional sobre adopción de IA en pequeñas y medianas empresas de Argentina citada en el informe de CESBA, el 85% de las empresas de ese sector utilizan al menos una tecnología de IA.
Los servicios basados en el conocimiento (KBS) ya son el tercer sector exportador más grande de Argentina, generando 10 mil millones de dólares en exportaciones.
Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de Argencon, la cámara empresarial que representa a las empresas de KBS, dijo al Heraldo que el “rol tradicional” del programador está evolucionando “desde la codificación manual hacia la orquestación y supervisión de agentes de IA”.
Cuando se le preguntó si había habido un impacto en la contratación de jóvenes para puestos junior/trainee dentro del sector, afirmó que “las principales empresas exportadoras de KBS en Argentina están ampliando su fuerza laboral”.
Citó el ejemplo de JP Morgan, que está en proceso de incorporar 1.000 nuevos empleados, las campañas de contratación de las consultoras EY y PwC durante el último año, y la apertura de nuevas oficinas de Accenture en Salta, Córdoba y Mendoza.
El informe de CESBA señaló que la evidencia hasta la fecha muestra que, a nivel mundial, las empresas que adoptan la IA están experimentando un crecimiento en el empleo total. Sin embargo, al mismo tiempo, reducen sistemáticamente la proporción de empleados con poca antigüedad.
“En Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, India, Japón y Brasil, la proporción de trabajadores jóvenes disminuye después de la adopción, en todos los casos y de manera sostenida”, explicó el estudio.
Mora Alfonsín reconoció que en una “fase temprana de adopción de tecnología”, las tareas operativas, repetitivas y de baja complejidad, que históricamente han sido realizadas por trabajadores más jóvenes, están siendo asumidas por herramientas de inteligencia artificial.
También afirmó que hay un cambio en la demanda hacia habilidades que implican “supervisión y juicio”.
Una de las empresas que está experimentando estos cambios es Baufest, un proveedor internacional de software y servicios tecnológicos.
Leonardo Tocci, jefe de práctica de datos e inteligencia artificial aplicada de la compañía, dijo que no creen que la inteligencia artificial conduzca a una disminución en la demanda de talentos jóvenes.
“Lo que está empezando a cambiar es el tipo de trabajo que hacen las personas cuando se unen a una organización y, con ello, la forma en que construyen sus primeros años de experiencia”, dijo al Heraldo.
Explicó que esto altera lo que las empresas esperan de los candidatos de nivel inicial, pues ya no se trata simplemente de contratar personas para realizar tareas repetitivas.
“El desafío es seguir el ritmo de ese cambio y encontrar nuevas formas de desarrollar el talento”.
Reducir la brecha entre empresas y sindicatos
Para Socias, hay un debate dicotómico que hay que superar.
“Debemos ir más allá de la narrativa tecno-optimista de que el desarrollo tecnológico resolverá por sí solo todos los problemas de la humanidad, así como de la narrativa apocalíptica del fin del trabajo”, explicó.
Socias continuó enfatizando la importancia de establecer un “terreno común de discusión”. Esto implica determinar la exposición real de cada tarea y, en base a eso, construir una hoja de ruta para que la IA se convierta en una “oportunidad para aumentar la productividad, liberar tiempo de los trabajadores y mejorar los ingresos”.
El objetivo, añadió, es garantizar que los cambios que la IA aporta al mundo del trabajo no se produzcan únicamente debido a “la inercia inherente de la tecnología”.
Socias explicó que el estudio es el primer paso de un plan de tres etapas. La segunda etapa buscará evaluar la adopción real a través de entrevistas en profundidad con asociaciones empresariales, sindicatos y especialistas del sector.
La tercera etapa implicará reunir a empresas, sindicatos y miembros del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para facilitar el diálogo, generar consenso y desarrollar recomendaciones para guiar esa adopción.
Socias señaló que ya están entablando conversaciones con la Confederación General del Trabajo (CGT) y representantes de la OIT en Argentina.
“Los dirigentes y los sindicatos son plenamente conscientes de que se trata de un problema que se les presenta y que no pueden hacer la vista gorda”, afirmó, añadiendo que muchos sindicatos ya han creado sus propios laboratorios de inteligencia artificial.
Respecto al sector empresarial, y si bien destacó que históricamente las empresas han estado “menos abiertas al diálogo social” que los sindicatos, calificó las discusiones entre ellas hasta el momento como “positivas”.
“Es una experiencia nueva para ellos que los inviten a discutir esto”, reconoció Socias.






