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Se profundiza la disputa laboral de las oleaginosas en Argentina, generando preocupación por los ingresos de dólares de exportación

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Las negociaciones salariales entre la cámara de la industria oleaginosa de Argentina, CIARA, y el sindicato de trabajadores oleaginosos SOEA fracasaron el martes 16 de junio, dos días antes de que expire el período de conciliación obligatorio. La disputa es importante porque cualquier huelga podría perturbar las operaciones portuarias y amenazar el flujo de exportaciones agroindustriales, una de las principales fuentes de divisas de Argentina.

La reunión tenía como objetivo desbloquear las negociaciones salariales que han mantenido en alerta a toda la cadena agroexportadora. Sin embargo, las partes no lograron reducir sus diferencias, añadiendo nueva incertidumbre al panorama.

La atención ahora se centra en el jueves 18 de junio, cuando vence la conciliación obligatoria ordenada por la Secretaría del Trabajo. Sin una extensión o un acuerdo de último momento, el sindicato podría reanudar la huelga.

La industria oleaginosa y exportadora de Argentina es una de las principales generadoras de dólares estadounidenses de la economía. La mayoría de los envíos de harina y aceite de soja, junto con otras exportaciones agroindustriales, salen del país a través de puertos del área del Gran Rosario, abasteciendo mercados de todo el mundo. Cualquier interrupción de la actividad allí genera preocupación entre las empresas y el gobierno, que está monitoreando de cerca el impacto potencial en las entradas de divisas.

Los ejecutivos de la industria esperan que la Secretaría del Trabajo extienda el período de conciliación obligatorio hasta el 25 de junio, una medida que ganaría más tiempo para las negociaciones y evitaría una huelga inmediata. CIARA dijo que su oferta incluía ajustes salariales vinculados a los datos mensuales de inflación publicados por el INDEC, la agencia de estadísticas de Argentina.

“Los sindicatos no aceptaron las propuestas del sector de actualizar los salarios con base en el índice de precios mensual que publica el INDEC”, afirmó el grupo empresarial.

Según CIARA, el mecanismo preservaría el poder adquisitivo de los trabajadores mediante ajustes periódicos vinculados a la inflación.

“De esta manera no se pierde poder adquisitivo”, argumentaron los exportadores.

Los representantes sindicales, sin embargo, rechazaron la propuesta y mantuvieron su posición. La disputa va más allá de los salarios. También afecta el funcionamiento de uno de los sectores económicos más estratégicos de Argentina.

En un momento en que el país necesita aumentar las exportaciones y asegurar más entradas de divisas, cualquier interrupción en los puertos o plantas de procesamiento podría tener consecuencias económicas significativas. El conflicto también se desarrolla durante la temporada de comercialización de cereales, cuando el complejo agroindustrial representa una gran parte de los acuerdos en dólares relacionados con el comercio exterior.

Con el plazo de conciliación obligatoria a punto de expirar, todas las miradas están ahora puestas en la Secretaría del Trabajo.

Si la agencia extiende la medida, las partes tendrán unos días más para buscar un acuerdo y evitar otro cierre. De lo contrario, la amenaza de una huelga volverá a convertirse en un riesgo concreto para la industria oleaginosa y para el mayor complejo exportador de Argentina.

Las negociaciones siguen abiertas, pero el tiempo se acaba. Los mercados están atentos a una disputa que podría afectar no sólo a plantas y puertos, sino también a los ingresos de divisas que la economía argentina necesita con urgencia.

Fuente: AgroLat

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