El juicio está en marcha desde el 27 de abril de 2026, estableciendo un precedente peligroso en la historia de la posguerra en Alemania. Cinco jóvenes de Irlanda, Gran Bretaña, España y Alemania, de entre 20 y 30 años, están siendo juzgados ante la ÂStaatsschutzkammer en Stuttgart-Stammheim. Se les trata como terroristas por destruir propiedad de una corporación de armas israelí. Sus derechos democráticos fundamentales están siendo violados y se les ha impuesto duras condiciones de prisión para intimidar a cualquiera que proteste contra el genocidio en Gaza.
En la madrugada del 8 de septiembre de 2025, once activistas ingresaron a un edificio de oficinas de la empresa israelí Elbit Systems en el distrito de Böfingen en Ulm. Destruyeron muebles, equipos técnicos, dañaron dispositivos en un laboratorio de tecnología y pintaron el exterior del edificio con pintura roja. La acción fue grabada por el grupo y se publicó un video en internet. Los participantes se dejaron arrestar por la policía sin resistencia. Cinco de ellos, los llamados “Ulm 5”, fueron detenidos y han estado en prisión preventiva desde entonces.
Elbit Systems es uno de los mayores productores de armamento de Israel y, según su cuenta, suministra al ejército israelí en gran medida, incluyendo más del 80 por ciento de los drones utilizados en el genocidio en Gaza. Elbit Systems Deutschland es una subsidiaria propiedad de la corporación matriz. En este contexto, la cooperación germano-israelí con Elbit se está expandiendo aún más. Las defensas de los “Ulm 5” habían solicitado a la Fiscalía Pública de Stuttgart investigar la posible participación de Elbit Systems Deutschland en crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio en Gaza, pero hasta ahora esta solicitud ha sido completamente ignorada.
La acusación central en el proceso es la afiliación a una organización criminal según el artículo 129 del Código Penal. Esta disposición prevé una pena de prisión de hasta cinco años y permite métodos de investigación amplios. La legislación castiga la fundación, la pertenencia, el apoyo o el reclutamiento de una organización cuyo propósito o actividad se dirige hacia delitos penados con al menos dos años de prisión. La ley criminaliza no solo actos individuales, sino la participación en una estructura permanente y organizada.
Si los “Ulm 5” fueran condenados bajo esta disposición, sentarían un precedente peligroso. Cualquier huelga de trabajadores, cualquier acción de protesta contra el impulso belicista del gobierno podrían ser reprimidas. Se está creando un marco legal para declarar terroristas a los activistas políticos.
Las similitudes con las acciones del gobierno laborista británico contra Palestine Action son evidentes. En junio de 2025, el gobierno de Keir Starmer declaró a Palestine Action como una organización terrorista. Desde entonces, más de 3,400 personas han sido arrestadas, muchas de ellas por simplemente portar carteles que decían “Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action”. En junio de 2026, la Corte de Apelaciones británica ratificó la prohibición de la organización.






