Con una inversión estimada de 15 mil millones de dólares, Argentina podría aumentar su producción de carbonato de litio equivalente (LCE) de las 115.000 toneladas registradas en 2025 a más de 407.000 toneladas por año en 2035. Sin embargo, lograr ese escenario requerirá mantener reglas estables, mejorar la competitividad, desarrollar infraestructura y seguir fortaleciendo las licencias sociales, según Nadav Rajzman, economista jefe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM).
Por Panorama Minero
La industria del litio de Argentina está atravesando uno de los períodos más transformadores de su historia. Luego de un ciclo inversor que amplió significativamente la capacidad instalada en tan solo unos años, el foco ahora se ha desplazado hacia consolidar el crecimiento de los proyectos en operación y al mismo tiempo crear las condiciones necesarias para atraer una nueva ola de inversión capaz de posicionar al país entre los principales productores de litio del mundo durante la próxima década.
Proyecciones desarrolladas por Francisco Abramovich, Jefe del Departamento de Minería de la Unión Industrial Argentina (UIA), y Nadav Rajzman, Economista Jefe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), y presentadas durante el seminario “Oportunidades y Desafíos para la Industria en la Cadena de Valor Minera”esbozan un escenario de fuerte crecimiento. El estudio estima casi 15 mil millones de dólares en inversiones para nuevas operaciones y ampliaciones, lo que incrementaría la capacidad instalada de 201.000 toneladas de LCE en 2025 a 517.000 toneladas para 2035mientras que la producción real aumentaría de 115.000 a aproximadamente 407.000 toneladas por año.
En una entrevista con Panorama MineroRajzman analizó la evolución de la industria del litio en Argentina, los desafíos que quedan por delante y las condiciones que considera esenciales para sostener el crecimiento de una industria que se vuelve cada vez más estratégica para la transición energética global.
“El sector ya ha demostrado que puede crecer”
Según Rajzman, el desempeño de la industria en los últimos años demuestra su capacidad de expandirse cuando los proyectos están adecuadamente financiados y se dan las condiciones de inversión. En ese sentido, recordó que entre 2016 y 2022 Argentina tuvo solo dos operaciones de litio, produciendo un promedio de 32.000 toneladas de LCE anualmente. Desde entonces, el sector ha invertido 7.613 millones de dólares aumentar la capacidad instalada más allá 200.000 toneladas de LCEfinalizando 2025 con la producción real de 116.000 toneladascifra que, señaló, “seguirá creciendo a medida que las plantas avancen en sus procesos de aceleración”.
El economista considera que esta expansión representa sólo la primera etapa del potencial de Argentina. De cara al futuro, señaló que hay “al menos 17 nuevos proyectos que podrían más que duplicar la capacidad actual”, aunque alcanzar ese objetivo requeriría inversiones estimadas en 15 mil millones de dólares.
Competir por capital, el verdadero desafío
Aunque Argentina alberga algunos de los recursos de salmuera de litio de mayor calidad del mundo, Rajzman advirtió que la calidad de los recursos por sí sola ya no es suficiente para asegurar la inversión. Destacó que Argentina “tiene recursos geológicos de litio de clase mundial y ocupa una posición destacada en la industria global”, al tiempo que enfatizó que “la calidad de los recursos no garantiza nuevas inversiones”, ya que muchos países compiten para atraer el capital necesario para desarrollar proyectos mineros.
Señaló además que Argentina se ubica como el quinto productor mundial de litio en 2025 y posee la cuarta mayor reserva económicamente recuperable, lo que confirma su importante potencial geológico. Sin embargo, argumentó que “el desafío es seguir siendo competitivo para asegurar esas inversiones”, particularmente en un momento en que las compañías mineras comparan proyectos en múltiples jurisdicciones antes de asignar capital.
El impacto de RIGI y los desafíos que aún quedan
Cuando se le preguntó sobre los factores que actualmente tienen mayor influencia en las decisiones de inversión, Rajzman identificó la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad regulatoria como los más importantes. Según él, las empresas evalúan numerosas variables a la hora de decidir dónde invertir, entre ellas “la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad regulatoria”, dos áreas en las que Argentina ha enfrentado históricamente importantes dificultades.
En ese contexto, considera que el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) de Argentina “jugó un papel decisivo al brindar garantías contra riesgos que históricamente afectaron al sector, como las restricciones cambiarias”, y al mismo tiempo mejoró la competitividad fiscal del país.
Sin embargo, advirtió que aún quedan importantes desafíos. En particular, señaló que Argentina “sigue teniendo una carga tributaria elevada y distorsionadora en comparación con otras jurisdicciones mineras”, especialmente debido a los derechos de exportación y el Impuesto a los Ingresos Brutos provinciales.
Infraestructura, proveedores y capital humano
Más allá de las condiciones macroeconómicas, Rajzman considera que el desarrollo de infraestructura es esencial para sostener el crecimiento proyectado. Según él, las empresas también evalúan la infraestructura logística y energética necesaria para desarrollar proyectos, ya que muchas de las regiones donde se expande la actividad minera aún necesitan mejoras para reducir costos y acelerar la ejecución de proyectos.
También destacó los avances en materia de licencia social, afirmando que “Argentina ha logrado avances importantes gracias al esfuerzo conjunto de empresas, gobiernos provinciales y comunidades locales”, lo que considera fundamental para asegurar la continuidad de los proyectos mineros en el largo plazo.
En cuanto al desarrollo local, Rajzman destacó que Argentina cuenta con una fuerza laboral altamente calificada, aunque la expansión esperada requerirá formar profesionales más especializados. Una situación similar existe entre los proveedores locales. En su opinión, Argentina ya tiene “una base industrial y de servicios muy desarrollada”, aunque muchas empresas aún necesitan profundizar su conocimiento de los estándares y requisitos técnicos mineros para poder integrarse plenamente en los próximos proyectos.
La producción podría aumentar un 254% durante la próxima década
Las proyecciones elaboradas por CAEM y la UIA ilustran la magnitud de la oportunidad que enfrenta la industria del litio en Argentina. Entre 2025 y 2035, la producción nacional de litio podría aumentar de 115.000 a 407.000 toneladas de carbonato de litio equivalente al añoque representa un crecimiento acumulado de 254% y un aumento absoluto de 292.000 toneladas.
El estudio también señala que esta expansión no se producirá de forma lineal. Se espera que la capacidad instalada crezca más rápido que la producción real debido a los largos procesos de aceleración característicos de las operaciones de litio. Como resultado, si bien la producción representó poco más 57% de capacidad instalada en 2025, se prevé que esa cifra se acerque 79% para 2035, lo que refleja la maduración operativa de nuevos proyectos.
Para Rajzman, el potencial geológico del país está fuera de toda duda. La incertidumbre clave es si Argentina podrá mantener un entorno suficientemente competitivo para atraer el capital necesario para convertir estas proyecciones en una realidad productiva. Sólo entonces, cree, el país podrá aprovechar plenamente una oportunidad que combina recursos geológicos de clase mundial con la demanda mundial de litio que se espera siga creciendo en las próximas décadas.






