El regreso de Ari al escenario ocurrió el sábado por la noche en Oakland, California, donde casi 20,000 fanáticos presenciaron su esperado regreso a los escenarios. Tras una pausa de siete años, Grande regresó a los escenarios con su Eternal Sunshine Tour. Este tour, a diferencia del anterior que realizó en 2019, es más reducido, con tan solo 41 fechas en ciudades selectas.
Desde 2019, Grande ha lanzado dos álbumes y está preparando un tercero. El tour se abre con una escena cinematográfica donde se ve a Grande en un hogar inundado, lo que la lleva a un encuentro con su antiguo yo de Eternal Sunshine. A lo largo del show, se exploran diferentes facetas y personajes pasados de Ariana a través de un viaje emocional.
El humor también tuvo su momento en el show, con la presentación retroactiva de algunas de sus canciones más icónicas, pero con un toque de comedia que involucraba un agradecimiento especial a su propio nombre y evolución. Por otro lado, el regreso de sus clásicos peinados, como la coleta y el moño, se convirtió en un símbolo del show, mostrando la versatilidad de la artista y su capacidad para cambiar de personaje en un instante.
El punto culminante de la noche fue cuando Ariana fue recibida con una ovación de pie, un momento emocionante que evidenció el cariño y aprecio del público hacia ella. Este gesto generó una reacción emocional en Grande, quien expresó su gratitud y amor por sus seguidores con lágrimas y un tierno mensaje.
Finalmente, el show llegó a su fin con un espectáculo “sobrenatural” que involucró cambios de vestuario, coreografías y la recreación de un icónico arte de portada de álbum. Todo esto, sumado a un mensaje de aceptación y amor propio, convirtió la noche en una experiencia inolvidable y reveladora para todos los presentes.







