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Conflicto en Colombia ha afectado a más de 100,000 animales en nueve años

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Conflicto en Colombia ha afectado a más de 100,000 animales en nueve años

El conflicto armado que ha experimentado Colombia durante más de 60 años, al igual que en cualquier otra guerra, ha sido documentado en sus efectos sobre las personas, las comunidades y los territorios. Pero una parte significativa de ese daño ha permanecido en segundo plano: miles de animales han muerto, resultado heridos o han visto interrumpidas sus condiciones de vida como consecuencia de las acciones de los grupos armados.

La violencia contra los animales no ha sido medida sistemáticamente, ni ha sido incorporada claramente en los procesos de justicia y memoria. En esta tarea, la Unidad de Investigación y Enjuiciamiento (UIA) de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de Colombia y la Universidad de Essex en el Reino Unido han colaborado para publicar un informe que busca visibilizar lo que ha permanecido disperso, fragmentado o simplemente ignorado.

El estudio titulado “Daño invisible. Violencia contra los animales en el Conflicto Armado en Colombia (2017-2026)” destaca los efectos en cadena del conflicto en los ecosistemas, enfatizando que el daño a los animales es inseparable de patrones más amplios de destrucción ambiental y desorganización social. Posiciona a los animales como víctimas directas e indirectas de las dinámicas del conflicto, desafiando los paradigmas antropocéntricos arraigados en la ley y la justicia transicional.

Violencia contra los animales, una práctica extendida

El hallazgo más grave es que la violencia contra los animales en Colombia no es una consecuencia ocasional o incidental de la guerra, sino una práctica extendida dentro de los marcos operativos de los grupos armados. Su enfoque es el período entre 2017 y 2026, lo que plantea preguntas significativas sobre lo que pudo haber ocurrido anteriormente en el conflicto colombiano.

Solo queda una sombría conclusión: a lo largo de la historia, los animales han sido sistemáticamente utilizados en conflictos armados. Desde guerras de la antigüedad clásica (incluidos episodios documentados en relatos como “Historia de la Guerra del Peloponeso”) hasta confrontaciones contemporáneas, diferentes especies han sido utilizadas como medios, recursos o extensiones de la acción humana en escenarios de guerra.

Además, el documento afirma que el desarrollo del derecho internacional humanitario, el derecho penal y el derecho de los derechos humanos, diseñados para mitigar y poner fin a los peores impactos del conflicto social en los seres humanos, ha dejado de lado a los animales durante demasiado tiempo. Por lo tanto, cuestiona la noción de que los animales solo pueden conceptualizarse como propiedad o como un subcomponente del medio ambiente.

Por el contrario, el informe ayuda a disipar cualquier incertidumbre sobre la existencia de daños generalizados y graves a las poblaciones animales en el contexto del conflicto armado colombiano. Se encontró que durante el período estudiado (2017-2026), al menos 100,252 animales han sido afectados en el contexto del conflicto armado en Colombia.

Modos de instrumentalización de los animales

Pero eso no es todo. Los hallazgos indican que 44 especies animales están en riesgo de extinción inminente como consecuencia del conflicto armado, y que cada 30 minutos un animal pierde la vida o resulta gravemente herido debido a acciones atribuibles a grupos armados no estatales. Estas cifras revelan patrones de daño generalizados y persistentes.

El informe identificó nueve formas distintas en las que los animales son instrumentalizados en conflictos armados, resaltando lo arraigada que está la explotación animal en las economías de guerra, donde se utilizan no solo como recursos, sino también como mecanismos para ejercer control, infundir miedo y sostener operaciones militares.

  1. Animales como Medios de Transporte
    Esta ha sido una práctica persistente, especialmente en territorios donde las condiciones geográficas limitan otras formas de movilidad. Caballos, mulas y burros han sido utilizados para transportar combatientes, evacuar heridos y mover alimentos, armas o medicinas. Esto responde en gran medida a la necesidad de sostener operaciones en áreas rurales, montañosas o selváticas donde las carreteras son precarias o inexistentes.
  2. Animales como Medios de Detonación de Dispositivos Explosivos
    Esto implica incorporar animales en la activación o transporte de explosivos, aprovechando su presencia habitual en ciertos entornos para evitar sospechas. En estos casos, los animales son cargados con dispositivos o usados como portadores involuntarios de explosivos que detonan al contacto con personas o infraestructura.
  3. Animales como Instrumentos para Causar Dolor o Sufrimiento (Tortura)
    En algunos contextos, los animales han sido utilizados para infligir dolor físico o psicológico, en prácticas destinadas a extraer información o confesiones de las víctimas o someterlas a castigos ejemplares destinados a infundir miedo en la comunidad en general.
  4. Animales como Centinelas
    En diversos escenarios, los animales han sido usados como mecanismos de alerta rápida. Su capacidad para percibir sonidos, olores o movimientos les permite detectar la presencia de otras personas antes de que sea evidente para los humanos. Perros, aves y otros animales pueden reaccionar con ladridos, movimientos o cambios de comportamiento que advierten sobre la aproximación de tropas o combatientes. Esta función también ha llevado a su eliminación cuando representan un obstáculo.
  5. Animales como Medios de Vigilancia
    Más allá de la alerta inmediata, algunos animales han sido incorporados en esquemas de vigilancia más continuos. En estos casos, se utilizan habilidades sensoriales específicas como el olfato o la audición para monitorear los alrededores, proteger campamentos o detectar posibles amenazas. Perros entrenados, por ejemplo, han sido utilizados para vigilar instalaciones, transportar mensajes y localizar personas.
  6. Animales en Prácticas de Bioterrorismo (Zoonosis)
    Esto también aparece en estrategias de guerra biológica, particularmente a través de enfermedades transmitidas de animales a humanos. Las zoonosis permiten un amplio daño, ya que la transmisión puede ocurrir de manera natural entre especies y ser difícil de contener. El bioterrorismo, entendido como la liberación deliberada de agentes biológicos, se basa en estas características para generar impactos más allá del campo de batalla.
  7. Animales como Herramientas de Propaganda
    En algunos contextos, los animales han sido utilizados para reproducir mensajes destinados a promover o reforzar la presencia de un grupo armado. Su uso no se limita a transmitir eslóganes, sino que también incluye su incorporación como soporte visual de propaganda. Esta práctica aprovecha la proximidad diaria entre humanos y animales como loros, permitiendo que los mensajes circulen continuamente, a menudo sin mediación directa.
  8. Animales como Amuletos o en Rituales Esotéricos
    En ciertos grupos armados, los animales han sido incorporados en rituales que buscan protección contra la muerte, reducir el riesgo de lesiones en combate o fortalecer simbólicamente a los participantes. Estas prácticas no siguen una lógica militar convencional, sino que se basan en sistemas de creencias que combinan elementos de religiosidad popular, brujería y conocimientos locales.
  9. Animales como Medios para Intimidar a la Población y Extorsionar
    Finalmente, los animales han sido utilizados como instrumentos para generar miedo en la población. En estos casos, el objetivo no es su uso directo en combate, sino el efecto simbólico producido por su sacrificio o exhibición. La violencia contra los animales en espacios visibles puede servir como un mensaje dirigido a comunidades específicas, reforzando dinámicas de control territorial y castigo.