El Fideo, que luce con orgullo la camiseta de su Rosario Central, es actualmente el mejor jugador de la liga argentina. A los 38 años. Y su compatriota Lionel Messi lo echó mucho de menos en la derrota en Nueva Jersey ante España.
El deseo de hacer feliz a una nación suele ser incluso más fuerte que las amenazas. Nadie lo sabe mejor que Ángel Di María, cuyo amor por Rosario Central le permitió superar las amenazas de muerte que recibió de los narcos en su ciudad natal luego de que anunciara su deseo de volver a vestir la camiseta de su querido club. Ese corazón que dibujaba con las manos después de marcar un gol resultó más fuerte que cualquier otra cosa, incluso para Argentina, que gracias a él ganó todo lo posible del 2021 al 2024.
Porque en la derrota final del Mundial contra España, él era la auténtica pieza que faltaba en la alineación de la Selección. La segunda voz que incluso podría convertirse en la primera cuando Lionel Messi no lograse imponerse. Su versatilidad táctica y su genio con el balón en los pies lo convirtieron en un activo único en la Selección más exitosa de la historia.
Y su ausencia quedó clara a la hora de subir el nivel.
Estrella de la final
Autor del gol de la final olímpica que dio la medalla de oro a la Albiceleste contra Nigeria, El Fideo fue incluido habitualmente en la selección argentina.
Todo gracias a Diego Armando Maradona, quien como entrenador lo eligió como principal socio de Messi. Di María, hijo de un carbonero, era el representante de ese Rosario Central históricamente opuesto al Newell’s Old Boys, el club donde jugaba La Pulga cuando era niña. Los dos desarrollaron una relación fantástica, apoyándose mutuamente tanto dentro como fuera de la cancha.
Sin embargo, tras el fiasco del Mundial de Sudáfrica 2010, Di María siempre fue el más decisivo de los dos en las grandes finales. Su ausencia en el partido decisivo de Brasil contra Alemania fue crucial, y lo mismo ocurrió en las dos derrotas por penales en las finales de la Copa América de 2015 y 2016, donde el jugador nacido en 1988 disputó 29 y 57 minutos respectivamente por lesión en ambas ocasiones.

Capaz de jugar con la misma calidad tanto como extremo izquierdo como derecho, Di María fue el comodín de Lionel Scaloni, que lo vio marcar el gol en la final de la Copa América contra Brasil en el Maracaná.
Aquel 11 de julio de 2021 cambió la historia de la Selección. El chip de El Fideo sobre Ederson aportó la energía adecuada para afrontar el Mundial de Qatar, donde en la final (ganada en los penaltis tras empatar 3-3 en 120 minutos) el excentrocampista de Real Madrid y Juventus ganó el penalti del 1-0 y marcó el 2-0 con notable serenidad. El desplome de la Selección, que concedió la remontada en apenas unos minutos, se produjo tras abandonar el terreno de juego en el minuto 64.
En la final ganada contra Colombia en la Copa América 2024, El Fideo fue nombrado mejor jugador del partido en un partido decidido en la prórroga por Lautaro Martínez, en el que disputó 117 minutos. Su último partido con la Selección lo coronó como un fenómeno único y fundamental para el equipo de Scaloni. Un fenómeno para el que aún no se ha encontrado sustituto, ni siquiera una versión menor.

sueño libertadores
La derrota en Nueva Jersey contra España expuso a una Argentina vulnerable. La ausencia de una navaja suiza como Di María, que también podía quitarle presión a Messi, fue decisiva. Nadie más puede desempeñar el papel de un extremo ofensivo que además combina tan bien el juego. Su velocidad sigue siendo la de un joven de 25 años y, a pesar del paso de los años, su condición física sigue cambiando las reglas del juego.
Los dos goles que marcó en los dos últimos Clásicos Los triunfos de su Central ante Nuls lo han vuelto a colocar en lo más alto del fútbol argentino, donde a sus 38 años todavía corre alegremente con el balón en los pies y es más resolutivo que nadie. La clase nunca se desvanece, ni tampoco la determinación. Y ahora, el sueño de ganar una Libertadores con el equipo canalla, el club al que siempre ha apoyado, está vivo.
Más fuerte que las amenazas de muerte de los narcos que mantienen como rehén a su ciudad natal, Di María ha decidido dedicar los últimos años de su carrera a su Central, dejando atrás a Argentina.
Y ahora que se acercan los octavos de final de la Libertadores ante el Corinthians, su capacidad para decidir grandes partidos podría convertirlo nuevamente en protagonista. Porque cuando llegaba el momento de ganar, Ángel siempre estaba ahí. Y cuando, por diversas razones, no estaba en el campo, su Argentina inevitablemente terminaba derrotada…





