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Sony, Amazon Incierto Si Sus Cadenas de Suministro Financiaron Conflictos Armados en 2025

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Durante más de una década, mi antiguo editor en GamesIndustry.biz, Brendan Sinclair, y yo nos hemos pasado la responsabilidad de cubrir los minerales en conflicto en la industria de los videojuegos de un año a otro. “Minerales en conflicto” es un término general para una serie de minerales, como estaño, tantalio, tungsteno y oro, comúnmente conocidos como 3TG, que se extraen principalmente en zonas en conflicto alrededor del mundo, como la República Democrática del Congo, Ruanda, Sudán del Sur, Uganda, entre otros. Su extracción, transporte y adquisición en estas áreas a menudo corre el riesgo de estar vinculada a la corrupción, conflictos armados, violencia, trabajo esclavo y diversos abusos de derechos humanos.

Estos minerales también son componentes necesarios en la mayoría de los videojuegos y hardware de computadora, como Xbox, PlayStation, Switch, teléfonos o PC de juegos.

Es absolutamente posible para las empresas obtener estos minerales de manera ética, ya sea en áreas del mundo sin conflictos armados o provenientes de fuentes recicladas o de desecho. Sin embargo, la transparencia y monitorización son cruciales para garantizar que su adquisición no esté relacionada con actividades corruptas, lo cual es particularmente difícil debido a la complejidad de las cadenas de suministro.

Desde 2013, la Ley Dodd-Frank ha requerido a las empresas estadounidenses de capital abierto presentar un informe anual a la SEC demostrando sus esfuerzos por rastrear el origen de los minerales en conflicto que puedan estar utilizando. A pesar de la derogación parcial de la Ley en 2018, los requisitos de divulgación de minerales en conflicto se mantuvieron, a pesar de los esfuerzos de algunos grupos de fabricación por desecharlos también.

Este reportaje se centró en las empresas tecnológicas que utilizan minerales en conflicto para productos asociados con los videojuegos, como Xbox, PlayStation, Switch, PC y accesorios. Algunas empresas, como Microsoft, han mejorado en la auditoría de los proveedores y refinerías, asegurando que los minerales utilizados no estén financiando conflictos armados. Sin embargo, otras empresas, como Sony, han ido disminuyendo en su diligencia en este aspecto.

Es importante destacar que, aunque se han producido mejoras en la transparencia y el cumplimiento por parte de algunas empresas, aún existen dudas y ambigüedades en cuanto a si están involuntariamente financiando abusos de derechos humanos. Esta problemática se suma a otras violaciones de derechos humanos en las que las empresas de tecnología están implicadas.

En resumen, aunque ha habido avances en la rendición de cuentas y transparencia en el uso de minerales en conflicto, aún queda trabajo por hacer para garantizar que las empresas no contribuyan indirectamente a abusos de derechos humanos.