El pasado 30 de mayo y el 7 de junio se cumplieron 50 años de dos artículos periodísticos cruciales que denunciaron el funcionamiento del terrorismo de Estado en Argentina, apenas dos meses después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
El 30 de mayo de 1976, el Buenos Aires Herald publicó en primera plana un artículo escrito por el editor, Robert J. Cox, en el que se relata íntegramente la reaparición de “niños desaparecidos” vinculados al secuestro y asesinato de sus padres.
En él, Cox señaló audazmente que estos asesinatos –y, por extensión, la desaparición de los niños– “llevaban todas las características de los escuadrones de la muerte de derecha”.
Los cuerpos de los padres habían sido encontrados días antes, en un automóvil, junto a los de dos políticos uruguayos. El artículo, así como el editorial del mismo día, sugiere la participación de las fuerzas de seguridad.
El editorial pregunta por qué los escuadrones de la muerte “pudieron operar con impunidad” y “por qué las familias” de las víctimas “no recibieron ayuda de la policía”. Ambos artículos enfatizan el hecho de que los secuestradores utilizaron los ahora infames Ford Falcons sin matrícula.
Días después, el 7 de junio, Cox firmó conjuntamente un Semana de noticias historia sobre los escuadrones de la muerte aún activos en Argentina, señalando que “el [Jorge] El régimen de Videla no quiere –o no es capaz– de controlarlos”.
Contrariamente a algunas versiones, la acusación contra el régimen militar argentino, encabezada por Robert Cox y un puñado de colegas, comenzó poco después del golpe. Por supuesto, este pequeño grupo de periodistas tuvo que alternar “palmadas en la espalda” con artículos críticos como el antes mencionado, para que el régimen no los encarcelara, los asesinara o los desapareciera, destino que, sin embargo, sufrieron muchas voces disidentes.
Aunque los grandes medios argentinos guardaron silencio en ese momento, la afirmación de que no hubo información sobre los crímenes del régimen militar está lejos de ser cierta, como lo demuestran estos artículos. Muchos más siguieron en los meses y años siguientes. (Para ver más de estos artículos, visite https://works.hcommons.org/records/dq94p-96z09).
Este hecho plantea la inquietante y aún no completamente respondida pregunta de por qué la sociedad civil tardó tanto en reconocer y oponerse a los crímenes del régimen (y al régimen mismo).
La respuesta es compleja y multifacética, y debería comenzar con una explicación clara y completa de los hechos.
Recordar estas primeras publicaciones contribuye a esta difícil pero necesaria tarea, necesaria no sólo para ayudar a comprender el pasado reciente sino también para tener una visión más clara de los acontecimientos actuales en todo el mundo.
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* Gustavo Llarull (PhD, Cornell University) organizó y digitalizó el Archivo Robert J. Cox. Para conocer más sobre el Archivo, visitehttps://works.hcommons.org/records/qsg5a-03h44.
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