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BNamericas – Daikin apuesta por centros de datos y monitores en Chile…

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BNamericas – Daikin apuesta por centros de datos y monitores en Chile…

El auge de los centros de datos en el Cono Sur –con Chile a la cabeza y Argentina y Paraguay como mercados emergentes– está impulsando una creciente demanda de soluciones de refrigeración, un insumo clave para la operación de estas instalaciones. BNamericas conversó con Maximiliano Magariños, director general para el Cono Sur de Daikin, sobre la evolución de esa demanda, los proyectos de la compañía en la región y el impacto de la demanda global de Estados Unidos en los costos y tiempos de entrega.

BNamericas: ¿Cómo han ido cambiando las demandas de refrigeración de los centros de datos en los últimos dos o tres años?

Magariños: En la región del Cono Sur no hay mucha experiencia con data center: el plazo máximo son estos últimos tres años. Los dos países con mayor trayectoria son Brasil, como mayor mercado, y Chile, como segundo. Allí la demanda de equipos ha ido cambiando y nosotros, como fabricantes de aire acondicionado, tuvimos que adaptarnos: hoy la necesidad se está desplazando hacia bombas de calor y soluciones bajas en emisiones, con aislamiento térmico y control de humedad, porque en los centros de datos hay muchos tableros. [electronic cards] que son sensibles a esas condiciones. Además, muchas veces nos hacen participar en el diseño de la instalación, no sólo en el suministro del equipo.

Hoy conviven dos tipos de demanda: empresas que piden sólo equipos con unas especificaciones técnicas concretas –cierta capacidad, cierta protección– y empresas que quieren que participemos en el diseño de la instalación. En este segundo caso, el papel de la ingeniería entra mucho más en juego, porque el centro de datos también evalúa la disponibilidad de energía y las condiciones locales del país, que influyen en la ubicación de estos proyectos.

Son mercados que recién comienzan a madurar, muy diferentes a Estados Unidos, que ya tiene condiciones establecidas. Cada jugador está construyendo su propio camino en cada país, aunque en ocasiones tenemos la ventaja de que la empresa ya tiene experiencia en otros mercados y directamente nos pide los mismos requisitos que aplicó en otro centro de datos. El punto de referencia casi siempre acaba siendo Estados Unidos.

BNamericas: ¿Qué tecnologías de refrigeración se están priorizando a la luz del mayor consumo de energía de los equipos de IA?

Magariños: Originalmente, la mayoría eran sistemas enfriados por agua o aire. Pero la demanda más reciente se ha centrado en las tablas. [of the servers]: cuánto les afecta la humedad y cuánto se acorta su vida útil por esa exposición. Por eso estamos trabajando en una nueva tecnología dirigida específicamente a proteger las placas de los equipos de los centros de datos.

Básicamente se trata de controlar la humedad dentro del centro de datos, que es uno de los requisitos básicos para evitar que esas placas fallen: qué nivel de humedad hay en el espacio donde están instalados los servidores.

BNamericas: ¿En qué proyectos de centros de datos estás trabajando?

Magariños: En Chile tenemos dos de los clientes más importantes: Scala y Ascenty. Con ambos tenemos varios proyectos; crecieron y hoy son nuestros dos clientes más importantes en ese país. En Argentina, nuestro cliente es Diveo. [SkyOnline].

En ambos países, ingresar al negocio de los data center implica un compromiso de largo plazo, porque una de las condiciones centrales es el mantenimiento de los equipos. En Chile, donde los centros de datos son mucho más grandes, esto prácticamente significa monitoreo las 24 horas, los 365 días del año. En Argentina el seguimiento lo hace la propia empresa y sólo nos llaman cuando hay una necesidad específica.

BNamericas: ¿Con qué proyección de crecimiento están trabajando dado el boom en Chile y las expectativas en Argentina y otros mercados?

Magariños: Hoy estamos monitoreando tres mercados. El primero, por supuesto, es Chile; el segundo, Argentina; el tercero, Paraguay. Chile es el que tiene más experiencia y mayor proyección de corto plazo sobre bases sólidas, con empresas ya instaladas o por instalarse –sé que Equinix está ahí, y también hay planes fuertes de Google y Amazon–. Aun así, creo que en 2027 seguiremos hablando sólo de ventas de equipos de aire acondicionado: la puesta en marcha efectiva no llegaría hasta 2028. En 2027 se estarán instalando estas empresas, haciendo la inversión en infraestructura, pero el centro de datos no estará operativo ese mismo año.

Sobre esa base, estimamos que hacia 2028 Chile duplicará su capacidad actual. En Argentina y Paraguay el panorama es más incierto, porque aún no tenemos información confiable sobre qué data center específicos se van a instalar: allí proyectamos crecimiento, pero desde una base mucho menor y sin poder identificar hoy un proyecto específico, a diferencia de Chile, donde ya se sabe qué empresas se van a instalar –y seguramente hay otras que aún no conocemos–. De hecho, la fuerte participación en un reciente evento del sector demuestra que todos los proveedores –de climatización, infraestructuras tecnológicas, sistemas eléctricos, mantenimiento y obra civil– intuimos que habrá novedades en el corto plazo y queremos estar bien posicionados.

BNamericas: Hablando de Chile en 2028, ¿en qué plazo estima que el negocio comenzará a moverse de manera similar en Argentina y Paraguay?

Magariños: Estamos trabajando con una fecha similar, pero a una escala mucho menor. Chile lleva al menos cuatro años de ventaja sobre el resto de países en tener centros de datos instalados, y además cuenta con una red de conectividad de fibra muy superior a la del resto de la región, lo que también pesa a la hora de tomar una decisión de ubicación.

BNamericas: ¿Y en el sector eléctrico?

Magariños: Allí Chile también supera ampliamente a un país como Paraguay, aunque Paraguay tiene un proyecto para destinar parte de su capacidad eléctrica actual, más nuevas inversiones a futuro, a este tipo de demanda.

BNamericas: Cuando hablamos de aire acondicionado, surge la idea de ubicar los centros de datos en zonas frías –como la Patagonia– para ganar eficiencia. ¿Cree que vamos a ver más instalaciones en esas zonas, considerando que hoy los data center se concentran en Santiago y, en Argentina, en la Ciudad de Buenos Aires?

Magariños: Tanto en Argentina como en Chile lo que empieza a surgir –habrá que ver cómo funciona en la práctica– es una tendencia hacia regiones más alejadas de las capitales. Aún falta enfriar los centros de datos, y en Argentina ya se habla del sur de la provincia de Buenos Aires, la zona de Bahía Blanca y también de Neuquén, donde también habría incentivos para instalar estos proyectos. Con la escasa información que tenemos, nuestra impresión es que al menos algunos de los grandes data center instalados en Argentina y Chile van a estar ubicados en el sur: en el sur de la provincia de Buenos Aires o en el inicio de la Patagonia argentina, o en la Patagonia chilena.

Estas decisiones dependen en gran medida del cálculo de la recuperación del proyecto y de factores políticos. Por ejemplo, teníamos muy avanzada la venta de un data center en Paraguay que finalmente se trasladó a Europa por un problema de disponibilidad energética que no permitía calcular con certeza ese payback: son decisiones que se toman en la central tras un análisis de energía y amortización, y que pueden cambiar radicalmente la ubicación de un proyecto.

Por eso hoy tanto Bahía Blanca como Neuquén compiten por ofrecer mejores condiciones para atraer estas inversiones, y es ahí donde esquemas como el RIGI [Incentive Regime for Large Investments] o los “super RIGI” cobran gran relevancia: dan a un negocio una forma de amortizar a largo plazo, acceso a crédito y condiciones fiscales que pueden marcar la diferencia a la hora de elegir dónde montar un centro de datos.

BNamericas: ¿Podrían ampliar las líneas de desarrollo e inversión de Daikin para fortalecer su oferta en el segmento de centros de datos?

Magariños: En la actualidad, para el negocio de centros de datos, Daikin suministra a la región desde tres fuentes de fabricación. Prácticamente el 100% de los equipos utilizados en los centros de datos de Estados Unidos se producen en las dos fábricas que Daikin tiene allí –una en Houston y otra en Potosí–, que trabajan exclusivamente para ese mercado debido a la altísima demanda local. Los centros de datos de México, Brasil, Chile y Argentina, en cambio, se abastecen con equipos de la fábrica que Daikin tiene en Italia o de las fábricas que tiene en China, en Shenzhen.

Todas las fábricas hoy necesitan ampliar su capacidad instalada: ni siquiera las de Estados Unidos pueden satisfacer la demanda de ese mercado, lo que significa que no pueden abastecernos en América Latina. Me atrevería a decir que gran parte de la inversión en fábricas que Daikin está haciendo a nivel global está siendo absorbida actualmente por el negocio de los centros de datos.

BNamericas: ¿Podrían fabricar en la región?

Magariños: Daikin tiene una fábrica en Manaos, Brasil, pero no está destinada a equipos de centros de datos, porque esas líneas de producción son para uso exclusivo de ese segmento. Para justificar una fábrica dedicada, la región tendría que aumentar mucho más su posicionamiento; No veo que eso suceda en el mediano plazo. Hasta que el mercado madure, los proveedores seguirán siendo Italia, Estados Unidos o China: son mercados con potencial, pero aún en una fase muy temprana.

BNamericas: Ante esta demanda creciente, impulsada principalmente por Estados Unidos, ¿ha habido un aumento de costos?

Magariños: Sí. El incremento más claro se observa en el cobre: ​​al crecer tanto la demanda, el recurso se vuelve limitado y eso termina elevando los costos. A esto se suma que los paneles, tanto los de los equipos tecnológicos como los de los propios equipos de aire acondicionado, también han subido mucho de precio. Comparando una unidad actual con una de hace algún tiempo, el precio ha subido, aunque su eficiencia ha mejorado.

BNamericas: ¿Y qué pasa con los plazos de entrega?

Magariños: También se han alargado, y cada vez más. Hay mercados muy maduros y de rápido crecimiento que absorben una gran parte de la producción mundial. Si tomamos el caso de Chile, el más maduro de Sudamérica, una inversión en equipos de unos US$ 2 millones (mn) para Daikin es mucho dinero a nivel local, pero no es muy significativa comparada con lo que se compra en otros mercados; eso significa que no estamos entre los primeros en la cola de fabricación. A esto se suma la distancia entre las fábricas y el destino final: no tenemos un mercado lo suficientemente desarrollado como para exigir prioridad por volumen, y además nos enfrentamos a largas rutas logísticas, afectadas por factores como la reciente crisis en el Estrecho de Ormuz, que provocó importantes retrasos en el transporte marítimo en general, no sólo de equipos de aire acondicionado.

(La versión original de este contenido fue escrita en español)