“Hay un abuso de la comunidad científica”, dice Amaicha Depino, profesora de biodiversidad y biología experimental de la Universidad de Buenos Aires. Pero a pesar de los obstáculos y la falta de financiación, “somos supervivientes; Seguimos intentando hacer la mejor ciencia posible”.
Los profesores y los investigadores están saliendo del paisy el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación –toda la red de instituciones públicas y privadas responsables de la investigación científica– ha perdido más de 6.000 trabajadores desde diciembre de 2023, según un informe de mayo informe del CIICTI.
La crisis de financiación ha provocado una éxodo del mundo académico entre los científicos jóvenes, en particular los estudiantes de posgrado, que se han ido a trabajar fuera del país, en el sector privado o en incluso fuera de la cienciadice Tomsic. “Incluso los trabajos de nivel inicial [elsewhere] pagar más de lo que recibirían aquí”.
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El 4 de diciembre de 2025, el gobierno argentino anunció que no asignaría fondos públicos a la investigación científica en 2026 a menos que el proyecto tenga un socio privado y se centra en agroindustria, energía y minería, o salud. El porcentaje del presupuesto federal destinado a ciencia y tecnología podría reducirse a la mitad, del 0,3 por ciento en diciembre de 2023 al 0,147 por ciento en 2026, lo que marcaría un mínimo histórico, según un CIICTI. informe publicado en abril.
Después de meses de idas y vueltas, la semana pasada los tribunales federales suspendido la implementación de una ley de 2025 que exige aumentos salariales ajustados a la inflación para el personal universitario y el restablecimiento de la financiación de becas. El Consejo Interuniversitario Nacional, que representa a las universidades públicas argentinas, apeló esta decisión y convocó a las manifestaciones de este año. Una protesta similar el año pasado. atrajo a más de 1.000 investigadores de toda Argentina.






