Según se informa, LIV Golf está considerando declararse en quiebra si no se encuentran nuevos inversores, con el fin de reestructurar sus deudas, proteger sus activos y sobrevivir a un coste menor tras el fin del apoyo saudí.
El VIDA Golf Al parecer, se está preparando para declararse en quiebra en caso de que no se encuentren rápidamente nuevos inversores.
La cuestión ya no es justa, como anunció el director general del circuito disidente, Scott O’Neilpara recaudar 250 millones de dólares: la pregunta ahora es si podrá sobrevivir al fin del apoyo financiero del Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita sin pasar por una reestructuración judicial.
Según información transmitida por Bloomberg y cubierto por varios medios, LIV también está explorando trasladar su sede a Estados Unidos.
Un filete de “Seguridad”
Esta elección le permitiría beneficiarse de las disposiciones del Capítulo 11el procedimiento de reestructuración por quiebra estadounidense, que protege los activos de los acreedores extranjeros.
También proporcionaría un marco para renegociar compromisos garantizados, restablecer costos y mantener vivo el circuito, pero en una escala mucho más modesta.
La señal es clara: el circuito busca ahorrar tiempo y tranquilizar a los inversores potenciales demostrando que se puede redimensionar en lugar de liquidarlo. Pero si el dinero ya no llega, el Capítulo 11 se convierte en una red de seguridad casi inevitable.
que cambiaria
Una quiebra no significaría necesariamente la desaparición inmediata de LIV Golf, pero sí cambiaría completamente las cartas.
Los contratos de los jugadores, las obligaciones con los equipos, los patrocinadores y los organizadores podrían renegociarse bajo control judicial, con el costo estructural reducido a un nivel consistente con una ambición significativamente reducida.
Para el golf mundial, este sería un importante punto de inflexión: el circuito tal vez sobreviviría, pero sin la promesa financiera que había justificado su creación.





