La victoria por 1-0 de Francia sobre Paraguay en los octavos de final de la Copa del Mundo no fue una actuación espectacular. Fue una batalla táctica en la que Francia tuvo que resolver una de las estructuras defensivas más tercas del torneo, mientras Paraguay intentaba convertir el juego en un enfrentamiento de bajo eventos que aumentara la posibilidad de una sorpresa.
En última instancia, un penal de Kylian Mbappé resolvió el partido, pero el marcador solo no explica lo difícil que Paraguay le hizo la vida al equipo de Didier Deschamps.
El informe del partido de la FIFA señaló que Francia dominó la posesión pero luchó por desarmar la disciplinada defensa de Paraguay, con pocas oportunidades significativas en la primera mitad.
Paraguay estaba feliz de ceder territorio. Su preocupación era proteger la zona frente al portero Orlando Gill en lugar de disputar la posesión. Ese enfoque ya les había ayudado a eliminar a Alemania anteriormente en el torneo, y trataron de reproducir la fórmula aquí.
El problema que tuvo Francia en la primera mitad no fue la posesión. Fue la falta de penetración.
El problema fue que el compacto 5-4-1 de Paraguay redujo significativamente el espacio disponible en los canales centrales. Francia disfrutó de dominio territorial pero rara vez desestabilizó la forma de Paraguay durante la primera hora.
El partido cambió en el minuto 61 cuando Deschamps introdujo a Désiré Doué en lugar de Bradley Barcola. Es difícil decir si la incertidumbre sobre el futuro del último afectó su rendimiento, con Arsenal y Liverpool interesados en sus servicios.
La presencia del extremo de 21 años del París Saint-Germain, Doué, en el campo fue lo que finalmente rompió la estrategia defensiva de Paraguay.
Paraguay luchó después de conceder porque su plan de juego estaba basado en el control defensivo.
Uno de los elementos más subestimados de la actuación fue el control defensivo de Francia.
El guardameta de Paraguay, Orlando Gill, fue posiblemente el mejor jugador del partido y fue nombrado Jugador del Partido por la FIFA.
El marcador podría haber sido más cómodo. Sin Gill, Francia podría haber resuelto el partido mucho antes.
Tácticamente, este fue un clásico encuentro de eliminación directa entre un favorito y un perro grande altamente organizado.
El partido reforzó dos conclusiones importantes:
1. Paraguay sigue siendo uno de los equipos defensivos más organizados del torneo y fue mucho más competitivo de lo que sugiere únicamente el marcador. 2. Francia posee la paciencia, el control y la calidad individual necesaria para sobrevivir a partidos difíciles de eliminación directa incluso cuando no están en su mejor faceta ofensiva.
En el fútbol de torneo, esa capacidad a menudo es la diferencia entre contendientes y campeones.






