Emilia Clarke sufrió un aneurisma cerebral durante el rodaje de escenas de batallas para Game of Thrones. En 2019, publicó un ensayo en The New Yorker titulado “Una batalla por mi vida”. Después de experimentar un fuerte dolor de cabeza en el gimnasio, fue llevada de urgencia al hospital, donde le diagnosticaron un hemorragia subaracnoidea, un tipo de derrame cerebral potencialmente mortal causado por sangrado alrededor del cerebro. Se sometió a una cirugía inmediata para sellar el aneurisma y experimentó afasia durante su recuperación. Afortunadamente, Emilia se recuperó por completo y compartió que ahora se encuentra al cien por ciento. En 2013, descubrió un crecimiento en su cerebro que necesitaba cirugía nuevamente.







