El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este lunes que Argentina registró en abril un superávit primario de AR$ 632 mil millones (unos US$ 452 millones al tipo de cambio oficial) y un superávit financiero de AR$ 268 mil millones (US$ 191 millones).
“En los primeros cuatro meses del año, el [country] acumuló un superávit primario de aproximadamente el 0,5% del PIB y un superávit financiero de aproximadamente el 0,2% del PIB”, escribió Caputo en X.
Los pagos de intereses de la deuda pública, excluyendo obligaciones intra-sector público, totalizaron AR$364.741 millones (US$260 millones).
Caputo continuó diciendo que el superávit fiscal es “consistente con una gestión estricta del gasto público, que garantiza el orden en las cuentas públicas mientras los recursos continúan devolviéndose al sector privado a través de recortes de impuestos”.
“Esta dinámica permitirá a Argentina lograr tres años consecutivos de superávit financiero para 2026, al tiempo que reduce los impuestos y respeta todos los compromisos”. [state expenditures]algo inédito en la historia argentina”, afirmó el ministro.
Durante abril, los ingresos totales ascendieron a AR$13,4 billones (US$13,5 millones), lo que representa un aumento nominal del 29,6% pero una disminución real del 2,1% después del ajuste por inflación. El gasto primario, por su parte, totalizó AR$ 12,7 billones, con un aumento nominal de 34,5% y real de 0,8%.
La diferencia se debió en gran medida a los gastos de capital, que alcanzaron AR$420 mil millones (US$300 millones), lo que representa un aumento real del 68% en comparación con el año anterior. Como resultado, el superávit primario cayó 16,5% respecto al resultado registrado en abril de 2025.
Las cuentas públicas han cerrado con saldo positivo por cuarto mes consecutivo.
Control estricto del resultado fiscal
Ante la caída de los ingresos, Caputo ha recurrido a recortes de gastos proporcionales a la disminución de los recursos, mientras espera que las condiciones económicas reviertan la caída de la recaudación de impuestos.
Un informe de la consultora Empiria, encabezada por el ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, afirma que la caída de los ingresos estatales se debe principalmente a una menor actividad económica y no a medidas de política fiscal asociadas a recortes de impuestos.
El informe señala que sólo el 3% de la pérdida de ingresos es atribuible a reducciones de impuestos. Entre los impuestos que cambiaron año tras año se encuentran los impuestos al combustible y los derechos de exportación. El 97% restante de los ingresos proviene de impuestos que se mantuvieron sin cambios, incluidos aranceles, IVA e impuesto a la renta, entre otros.
Sin embargo, un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) indicó que a marzo de 2026 el superávit fiscal de 12 meses equivalía al 1,4% del PBI.
Para cumplir con el objetivo del 1,6% de este año acordado con el FMI, el gobierno debe mantener el equilibrio actual entre gastos e ingresos hasta diciembre.
Recortes gubernamentales
La noticia llega inmediatamente después de un anuncio publicado en el Boletín Oficial la semana pasada de que el gobierno había decidido recortar 211 programas en diferentes áreas.
Según la medida, el ahorro asciende a 2,8 billones de pesos (aproximadamente 1.980 millones de dólares al tipo de cambio oficial).
Según un informe reciente, las cifras de ingresos fiscales de abril disminuyeron aproximadamente un 4% en términos reales. La caída se debió principalmente a una caída en los ingresos por derechos de exportación de productos básicos, principalmente carne vacuna y granos, que se desplomaron 34,4% interanual en términos reales, según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Esta historia fue publicada originalmente en Ámbito







