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Ola de frío y guerra en Medio Oriente dejan a fábricas argentinas sin gas – Buenos Aires Herald

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La ola de frío invernal y la guerra en el Medio Oriente se han combinado para crear el peor escenario para la industria argentina. A medida que aumenta la demanda de gas residencial y suben los precios de las importaciones, muchas empresas enfrentan la perspectiva de suspender sus operaciones, lo que genera preocupaciones en todo el sector manufacturero, según el HeraldoÁmbito de publicación hermana.

La mayoría de los pequeños y medianos fabricantes que dependen del gas para procesos industriales compran su suministro a través de distribuidores locales, que están obligados por ley a priorizar a los clientes residenciales.

Durante los períodos de máxima demanda, los usuarios industriales son los primeros en enfrentar cortes de suministro.

Las grandes empresas industriales, incluidas las siderúrgicas, están conectadas directamente a la red principal de transmisión de gas a través de gasoductos exclusivos y están en gran medida protegidas de estas interrupciones.

El impacto se concentra entre los fabricantes más pequeños que comparten la red de distribución con los hogares.

La industria consume aproximadamente 35 millones de metros cúbicos de gas por día, de la demanda diaria total de Argentina de aproximadamente 120 millones de metros cúbicos.

El suministro proviene de la producción nacional, principalmente en el yacimiento de gas y petróleo de esquisto de Vaca Muerta, así como de gas natural licuado (GNL) importado.

Tras el estallido de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, los precios del GNL para los usuarios industriales supuestamente aumentaron de alrededor de 4 dólares a 24 dólares por millón de BTU.

Ahora que el gobierno nacional se aleja de su papel tradicional en la gestión de los recursos energéticos, las pequeñas empresas se quedan con dos opciones desagradables: pagar precios internacionales (a menudo fuera de su alcance) o suspender la producción.

Preocupación en toda la industria

Según fuentes del mercado, los distribuidores han comenzado a pedir a los clientes de pequeñas empresas que reduzcan el consumo de gas o dejen de usar el combustible por completo durante la ola de frío, una medida que podría pesar aún más sobre la actividad manufacturera.

Los precios del gas también varían mucho en todo el país. En el sur de Argentina, donde el suministro proviene directamente de Vaca Muerta, los precios se mantienen entre 4 y 5 dólares por millón de BTU. En el norte, sin embargo, los mayores costos de transporte hacen subir los precios y muchas empresas dependen del GNL importado en lugar del gas por gasoducto.

Fuentes de la industria dicen que la secretaría de energía aboga por una respuesta basada en el mercado, según la cual las pequeñas empresas simplemente pagarían el precio vigente en el mercado. El Estado, afirman, no tiene previsto intervenir para evitar interrupciones en el suministro.

Según este enfoque, la disponibilidad no es el problema principal, sino la asequibilidad. La situación también subraya la necesidad de una mayor inversión en infraestructura de distribución de gas, ya que la demanda invernal continúa exponiendo cuellos de botella en la red que amenazan la producción industrial.

Argentina ha enfrentado problemas similares antes. En 2005, el país experimentó una crisis de gas impulsada por la escasez de suministro, lo que llevó al gobierno a suspender las exportaciones a Chile, recortar las entregas a los usuarios industriales y priorizar la demanda residencial.

También se vieron afectadas las centrales eléctricas de ciclo combinado, que también dependen del gas natural. En ese momento, Argentina experimentó escasez de electricidad y un aumento de las importaciones de combustóleo para mantener en funcionamiento la generación de energía.

La visión de un experto

El exsecretario de Energía, Emilio Apud, dijo a Ámbito que las limitaciones de suministro de gas del país deberían aliviarse hacia 2028, cuando se espera que concluyan varios proyectos de infraestructura actualmente en construcción.

“Cuando llega el frío, los ductos se enfrían y la presión cae, lo que reduce la cantidad de gas que se puede transportar”, dijo Apud, explicando el impacto técnico de las bajas temperaturas.

Añadió que se espera que las empresas que tienen contratos de gas interrumpibles sean las más afectadas por los recortes de suministro.

Publicado originalmente en Ámbito